3 mayo, 2019
Cómo la alimentación puede ayudar en la hipertensión pulmonar idiopática

La hipertensión pulmonar es una enfermedad minoritaria del adulto y se caracteriza por una presión alta en las arterias pulmonares. Esto es debido a que los vasos sanguíneos de los pulmones están estrechados y dificultan el paso de la sangre. La hipertensión pulmonar es una enfermedad crónica que no tiene cura, pero el tratamiento médico y un estilo de vida y alimentación adecuados pueden reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida de quien la padece.
“La hipertensión pulmonar es una enfermedad crónica que no tiene cura, pero el tratamiento médico y un estilo de vida y alimentación adecuados pueden reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida de quien la padece”
Controlar la sal de la dieta: un aspecto fundamental
Para regular la hipertensión es imprescindible controlar el consumo de sal diario, no sólo vigilando la cantidad que se usa al cocinar sino también los alimentos que pueden contener sal de forma oculta. Estos son sobre todo los alimentos de origen industrial como platos precocinados, embutidos, salazones, ahumados, conservas, salsas comerciales, pastillas de caldo o snacks como las aceitunas, chips, quicos y ganchitos.
“Para regular la hipertensión es imprescindible controlar el consumo de sal diario, no sólo vigilando la cantidad que se usa al cocinar sino también los alimentos que pueden contener sal de forma oculta”
A la hora de cocinar, como a muchos les cuesta comer sin sal, es importante proponer otro tipo de condimentos para dar sabor como, por ejemplo: el ajo, el limón, las especias –pimienta, curry, comino, cúrcuma–, hierbas aromáticas –perejil, orégano, albahaca, hierbas de Provenza– o hacerse aceites aromatizados caseros: añadir estos condimentos a una botella de aceite de oliva virgen para que, según el aceite que usemos, tenga un sabor u otro.
Mantener o alcanzar un peso adecuado
Es habitual que el paciente con hipertensión pulmonar presente un peso inadecuado, sea por exceso o por defecto. Por ello, otro de los aspectos importantes a tratar es alcanzar un peso apropiado. Si existe sobrepeso, se ayudará a reducirlo mediante una alimentación saludable, donde se priorizan las verduras, productos integrales, alimentos magros y grasas saludables.
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Si, en cambio, el peso corporal es insuficiente, se mantiene el concepto de alimentación saludable y se aumenta el aporte de energía que el paciente consume al día.
“Es habitual que el paciente con hipertensión pulmonar presente un peso inadecuado, sea por exceso o por defecto. Por ello, otro de los aspectos importantes a tratar es alcanzar un peso apropiado”
Debido a que la pérdida de kilos es, entre otras posibles razones, por falta de apetito y/o saciedad precoz, hay que priorizar los alimentos que tienen una alta densidad energética, o sea, que aportan mucha energía en poca cantidad. Entre ellos encontramos ejemplos como los frutos secos, el aceite de oliva, el aguacate, los cereales y sus derivados como el arroz, la quinoa, el pan o la pasta, los tubérculos como la patata o el boniato y la fruta desecada. Estos se pueden comer como ingrediente principal de un plato o como complemento de una receta o de otro alimento.
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Pensemos, por ejemplo, en los frutos secos: pueden ser una buena opción entre horas y también combinan muy bien con un yogur y miel o se pueden añadir molidos a un puré de verduras o a un guiso. Solos aportan bastante energía; combinados con otros alimentos pueden ser un gran extra calórico sin necesidad de aumentar excesivamente el volumen del plato.
A pesar de que, como hemos dicho, la hipertensión pulmonar es una enfermedad crónica, una alimentación y un estado nutricional adecuado puede favorecer la buena calidad de vida de los pacientes y por ello es importante acudir a un dietista-nutricionista en caso de necesitar ayuda, ya que les indicará cómo realizar los cambios de forma fácil y personalizada.