Blog del Dr. García Cruz

@drgarciacruz

26 Enero, 2016

La fractura de pene

“¿Fractura de pene? Espera. ¿Cómo es eso posible? ¡Si el pene no tiene huesos!” Pues resulta que esa propiedad no lo exime de romperse, si bien la solución no pasa por una escayola. A continuación te contamos el cómo y porqué de dicho traumatismo, así como las soluciones y consecuencias del mismo.

Repasemos un poco de anatomía del pene. Está compuesto por dos cuerpos cavernosos y un cuerpo esponjoso. Los primeros son los responsables de la erección y están formados por un entramado de vasos sanguíneos capaces de responder a los estímulos que provocan la rigidez peneana. Por otro lado, el cuerpo esponjoso es el que contiene la uretra y acaba formando el glande al final del pene. Los cavernosos están recubiertos por una capa que los contiene: la capa albugínea (aquí tenemos a la culpable final de la fractura de pene).

El pene en erección tiene una flexibilidad limitada y ponerla a prueba a veces puede generar malas pasadas. En algunas posiciones sexuales la entrada del pene en la vagina o el recto puede ser dificultosa o no seguir la dirección concreta que estos tienen. Cuando así pasa, se corre el riesgo de que el pene se flexione por encima de sus posibilidades y la albugínea se rasgue, se provoque una fractura (y aquí se oye un chasquido).

Como puedes imaginar, toda la sangre contenida en el cuerpo cavernoso empieza a drenarse a través de la albugínea y la erección se pierde rápidamente. Lo siguiente es que el pene se convierta poco a poco en algo parecido a una berenjena. Y es que el hematoma involucra a todo el pene, aumentando su tamaño a la par que lo tiñe de un color morado.

Esto suele ser motivo de llamada desde el servicio de urgencias al busca de urología a las 4 de la mañana. La solución inmediata para la “fractura de pene”,  a cualquier hora, no solo a las 4 de la mañana, es la cirugía: se denuda el pene y se drena todo el hematoma subcutáneo. Se busca el punto donde la albugínea ha cedido, dónde se ha producido la “fractura de pene“, y se sutura de nuevo.

En algunos casos, la cicatriz que ocupa el lugar que antes tenía el tejido eréctil puede provocar principalmente dos complicaciones: una curvatura adquirida o cierto grado de disfunción eréctil (tenemos otros posts sobre ambos temas).

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Para evitar tener que pasar por tal mal trago os recomendamos que extreméis las precauciones con las siguientes posiciones: el perrito, el/la vaquero/a (la persona receptora se sienta sobre la penetrante estirada) y la misma pero invertida (dando la espalda al penetrante). Otra causa posible es el choque del pene con el perineo del / de la receptor/a tras una salida accidental durante la penetración. Como podréis imaginar estos casos son más frecuentes cuando con el sexo se mezclan alcohol o drogas.

Pero sea como sea, si te pasa lo descrito con anterioridad, corre al servicio de urgencias porque, si en urología hay pocas urgencias impactantes, ¡esta es una de ellas sin duda!

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