Blog del Dr. García Cruz

@drgarciacruz

16 diciembre, 2016

La eyaculación retardada también existe

sexo

Una de las consultas más comunes en urología es la eyaculación precoz, tanto la verdadera como la relativa (recordemos que ya hemos hablando con anterioridad sobre los tiempos de una relación sexual y los falsos mitos alrededor de los mismos). Lo que no se ve tan habitualmente en la consulta es a un paciente aquejando eyaculación retardada.

A primera vista, parece una locura que alguien se queje por poder durar más en una relación sexual, pero si paramos a pensarlo, no es tan buen negocio tener que demorar la aparición del orgasmo en todas las ocasiones.

Esta alteración la presentan entre el 1 y el 4% de la población y se define como un retardo de la eyaculación ante un estímulo sexual adecuado en un hombre sin otras alteraciones de la esfera sexual. Puede ser primaria (ha existido siempre) o adquirida. También puede ser global (ocurre en todas las situaciones) o situacional (sólo en algunos escenarios, como el coito).

eduardo-garcia-cruz“La eyaculación retardada se define como un retardo de la eyaculación ante un estímulo sexual adecuado en un hombre sin otras alteraciones de la esfera sexual.”

Dr. Eduardo García-Cruz

Su existencia puede ser secundaria a múltiples causas como la ansiedad, la depresión, la insatisfacción sexual, las alteraciones de la transmisión nerviosa o los problemas hormonales (diabetes, por ejemplo). Para su evaluación se requiere una historia clínica y exploración física completas, haciendo énfasis en la historia sexual, las relaciones de pareja y el examen genital. En algunos casos también se requerirán analíticas sanguíneas en busca de patologías concretas que puedan ser responsables de dicho retardo en la eyaculación.

eduardo-garcia-cruz“Su existencia puede ser debida a  ansiedad, depresión, insatisfacción sexual, alteraciones de la transmisión nerviosa o problemas hormonales.”

Dr. Eduardo García-Cruz

Si se evidencian causas corregibles, se deberá actuar sobre ellas. Si no, se deberá recurrir a tratamientos que se han utilizado para esta patología pero que no se han aprobado específicamente: cabergolina (fármaco dopaminérgico) y bupropion (antidepresivo) son los más utilizados, aunque también se han probado otros como la amantadina, ciprohepatdina, yohimbina, betanecol o buspirona.

En algunos casos, como en los secundarios a la pérdida de la sensibilidad (secundaria a la edad o a la diabetes) puede no ser posible ofrecer un remedio. La terapia sexual y las modificaciones de comportamiento sexual también pueden ser útiles, sobre todo cuando se involucra a la pareja en ellas.

Si tienes dudas al respecto, no dudes en consultar con tu urólogo de confianza.

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