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@barnaclinic

28 octubre, 2016

5 consejos para cuidar tu dieta en fiestas y celebraciones

Cuando uno decide cambiar ciertos aspectos, cuidarse con la alimentación para perder los kilos que sobran o porque hay algún problema de salud –colesterol alto, hipertensión…- parece que todo se pone en contra: invitaciones a cenas, escapadas de fin de semana, incluso alguna boda. Y nos surge la duda ¿y ahora qué hago para seguir mi dieta en reuniones sociales? ¿Cómo hago frente a esta situación? Sin duda, no hay que abandonar el cambio porque las razones por las que se hacen son buenas y necesarias. Además, nunca será un buen momento porque siempre habrá escenarios similares que nos harían desistir con facilidad. A continuación propongo algún consejo para poder seguir con el cambio de hábitos y la dieta sin perder la motivación en el intento y sin dejar las actividades sociales de lado.

1- Planificar, siempre que sea posible

Si el encuentro lo organizamos en casa, se puede planificar un menú que cuadre con nuestra dieta, buscando opciones que también sean atractivas para el resto de comensales. A veces incluso, sólo se trata de adaptar una receta: cambiar crema de leche por leche desnatada, cocinar con más caldo y menos aceite, cocinar al horno en lugar de freír, etc. Si, por el contrario, es en casa de algún amigo de confianza o familiar, podemos explicar nuestra situación y pedir que adapten un poco el menú o proponer una reunión donde cada uno traiga un plato y así tenemos asegurada una elección saludable. En caso de una boda, por ejemplo, donde siempre hay un gran aperitivo de entrada y después dos o tres platos, postre, la tarta… sabiendo que hay tanta comida por delante, hay que saber escoger desde el principio y no lanzarse solo llegar. Porque ¿cuántas veces hemos llegado a la mesa con sensación de haber comido suficiente durante el aperitivo? Muchas veces indican el menú en la mesa, por lo que poder echar un vistazo a las opciones también ayudará a seleccionar mejor qué comer y qué evitar.

 

2- Preguntar al camarero

Si la comida es en un restaurante, lo primero que hay que hacer es leer bien la carta, valorar las diferentes opciones y si queda alguna duda, preguntar al camarero. Por ejemplo: ¿La ensalada viene ya aliñada? ¿Se puede pedir la salsa aparte y así decidir cuánto poner? ¿Qué guarnición lleva el plato? y ¿Se puede sustituir las patatas fritas por unas verduras a la brasa o patata al horno? También podemos pedir que cocinen sin sal… Cada vez somos más conscientes de la influencia de la comida en la salud por lo que en los restaurantes están más que acostumbrados a hacer ciertos cambios para adaptarse a las peticiones de los clientes. No hay que tener miedo a preguntar y pedir.

 

3- Valorar corto plazo vs largo plazo

A veces seguir con los buenos hábitos y nuestra dieta en reuniones sociales es complicado. Las tentaciones son difíciles de controlar, esto no quiere decir que no podamos darnos algún capricho de tanto en tanto ¡sólo faltaría! Simplemente hay que pensar qué representa a la larga (hacer ejercicio para compensarlo, efecto negativo para la salud,…) y no pensar tanto en la recompensa o placer del momento. Otro aspecto a tener en cuenta es que si decidimos comer ese extra que no entra en nuestro planning habitual, no debemos sentirnos culpables después: hay que disfrutarlo y seguir cuidándonos el resto del día, sin remordimientos pero sin olvidar tampoco que es eso, un extra, y que no debemos convertirlo en rutina.

 

4- Controlar las cantidades

Seguir la dieta en reuniones sociales puede ser también controlar cantidades. Os propongo algunos trucos que ayudan a no comer de más: Compartir el primero y el postre, no dejar la bandeja de comida en medio de la mesa, usar plato pequeño, servirse en un plato las tapas o aperitivos que pensamos comer… Por ejemplo, levantarse e ir a la cocina para repetir hace que nos lo pensemos antes de servirnos de forma automática, ir picando tapas nos hace perder la noción de cuánto hemos comido mientras servirlo en un plato ayuda a visualizar qué cantidad representa, usar plato pequeño hace que visualmente se vea lleno pero con menos cantidad. Parecen pequeños detalles pero podemos ahorrarnos muchas Calorías siguiendo estos consejos.

 

5- Parar si se está saciado

En ocasiones, no solo se trata de controlar qué comemos para seguir la repetida dieta en reuniones sociales. En estos encuentros a menudo no estamos atentos a cuánto comemos y nos saciamos con facilidad. Comer despacio masticando correctamente, saborear los alimentos, saber distinguir el hambre emocional –ahora me comería esto- del hambre físico –llevo horas sin comer y mi estómago “se queja”-, beber agua un rato antes de comer, no picar antes de que llegue la comida y parar al sentir que tenemos suficiente aunque quede comida en el plato son otros aspectos muy importantes para mejorar la digestión y comer la cantidad adecuada, sin excesos de los que podamos arrepentirnos después.

No sólo la composición del plan alimentario es importante para cuidar la salud. Aspectos que rodean la comida como las posibles distracciones, malas costumbres, alimentos que se aconsejan sólo de consumo esporádico, etc. consiguen dificultarnos el cambio hacia unos nuevos hábitos más saludables. Es por ello que seguir estos básicos consejos puede ayudar a alcanzar el éxito con más facilidad.

 

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