30 septiembre, 2026
Ejercicio terapéutico, ecografía e infiltraciones: así se trata hoy en rehabilitación
El ejercicio terapéutico —ejercicio pautado por un médico con un objetivo clínico concreto, que no es lo mismo que hacer deporte— se ha convertido en uno de los pilares del tratamiento en rehabilitación. Pero no es la única herramienta: la Medicina Física y Rehabilitación ha incorporado en los últimos años la ecografía musculoesquelética, el intervencionismo ecoguiado, nuevos agentes físicos y una prescripción ortoprotésica cada vez más precisa. Todas ellas parten de la misma premisa: antes de tratar hay que saber con exactitud qué función se ha perdido.
Así lo explica la Dra. Conxita Closa, especialista en Medicina Física y Rehabilitación de barnaclínic+:
“El rehabilitador tiene que ser muy preciso: saber cuál es el músculo, cuál es el tendón, cuál es la articulación y cuál es el nervio que está fallando”
Dra. Conxita Closa, especialista en Medicina Física y Rehabilitación
Esa precisión en el diagnóstico —hoy mucho mayor gracias a la ecografía a pie de consulta— es la que determina qué tratamientos de rehabilitación recibe cada paciente y con qué objetivo funcional.
¿Cómo se decide el tratamiento de rehabilitación adecuado para cada paciente?
El punto de partida nunca es la técnica, sino la valoración funcional. Antes de tratar, el médico rehabilitador necesita saber exactamente qué función se ha perdido y qué necesita recuperar esa persona en concreto.
Por este motivo, dos pacientes con una lesión equivalente pueden seguir tratamientos distintos. Una limitación en la movilidad de la mano no tiene las mismas implicaciones para un músico profesional que para una persona cuya actividad laboral es fundamentalmente telefónica: el objetivo funcional difiere y, en consecuencia, también el plan terapéutico.
Un diagnóstico preciso: ecografía musculoesquelética e intervencionismo ecoguiado
Durante años, la exploración se apoyaba sobre todo en referencias anatómicas. La incorporación de la ecografía musculoesquelética ha cambiado esa forma de trabajar: permite identificar la estructura afectada y dirigir el tratamiento hacia ella.
De este avance derivan las infiltraciones ecoguiadas, que permiten administrar el fármaco en la estructura concreta que se desea tratar, bajo visión directa.
“Antes trabajábamos mucho con referencias anatómicas. Ahora, con la ecografía, podemos hacer un intervencionismo mucho más dirigido”
Dra. Conxita Closa, especialista en Medicina Física y Rehabilitación
Qué herramientas terapéuticas se utilizan hoy además de la fisioterapia
El abanico terapéutico de la especialidad es hoy mucho más amplio que hace dos décadas. Según el caso, el tratamiento puede incorporar:
- Ejercicio terapéutico pautado y progresivo.
- Fisioterapia clínica y terapia manual, incluido el masaje terapéutico cuando hay un músculo retraído o acortado.
- Infiltraciones e intervencionismo ecoguiado, con corticoides, anestésicos, analgésicos o toxina botulínica según la indicación.
- Agentes físicos: ondas de choque, neuromodulación o crioneurólisis, entre otros.
- Prescripción ortoprotésica: ortesis, férulas, prótesis y ayudas técnicas, con materiales cada vez más ligeros y funcionales.
La elección no depende solo de la lesión, sino del objetivo funcional que se haya fijado con el paciente.
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Por qué el ejercicio terapéutico es la parte fundamental del tratamiento
La musculatura constituye el componente activo del aparato locomotor, mientras que el hueso y la articulación desempeñan una función pasiva. Cuando la musculatura no dispone de la fuerza necesaria para estabilizar una articulación o asumir una carga determinada, el dolor tiende a reaparecer.
Esto explica que un fármaco o una infiltración puedan aliviar los síntomas sin resolver la causa. Si el origen del problema es una disfunción muscular y esta no se aborda, las molestias suelen reaparecer una vez desaparece el efecto del tratamiento.
El ejercicio terapéutico no debe confundirse con la práctica deportiva. Su finalidad no es el rendimiento, sino que la musculatura implicada recupere la capacidad necesaria para la función que debe desempeñar. Por ello se prescribe de forma individualizada, con una progresión definida y un objetivo funcional concreto.
En patologías como la artrosis o el dolor lumbar, las recomendaciones actuales sitúan el ejercicio adaptado a cada persona —trabajo de fuerza de la musculatura implicada y acondicionamiento general— entre los pilares del tratamiento, por delante del abordaje farmacológico. También señalan que el beneficio depende en buena medida de mantenerlo en el tiempo.
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Primero el dolor y la inflamación, después el ejercicio
El trabajo activo no siempre puede iniciarse de entrada. En las fases iniciales, el tratamiento se orienta a dos objetivos previos: el control del dolor y la reducción del edema. Una vez alcanzados, el ejercicio se introduce de forma progresiva.
Esta secuencia explica asimismo que el reposo absoluto prolongado haya dejado de ser una indicación habitual, dado que la inmovilización más allá de lo necesario dificulta la posterior recuperación funcional.
¿Puede la rehabilitación evitar una cirugía o mejorar su resultado?
En muchas patologías, el tratamiento conservador es la primera opción y resuelve el problema en buena parte de los casos; la cirugía se plantea cuando ese abordaje no consigue la recuperación esperada.
Cuando la cirugía sí es necesaria, llegar a ella en las mejores condiciones funcionales posibles puede influir en la recuperación posterior. Preparar al paciente antes de la intervención, con trabajo físico y nutricional, se ha asociado a menos complicaciones y a una mejor recuperación, aunque la evidencia disponible todavía es limitada.
Después de la intervención, la rehabilitación postquirúrgica y postraumática acompaña al paciente durante las distintas fases de la recuperación funcional, hasta que puede volver a utilizar esa función en su vida diaria. Es el caso, por ejemplo, de la recuperación tras una prótesis de rodilla.
Preguntas frecuentes sobre los tratamientos de rehabilitación
¿El masaje es rehabilitación?
¿Por qué no basta con el reposo cuando duele la espalda?
¿Qué pasa si abandono el tratamiento en cuanto me encuentro mejor?
¿Necesitas recuperar movilidad, función o autonomía?
Una valoración por un médico rehabilitador permite identificar qué está limitando tu recuperación, establecer los objetivos y determinar el tratamiento más adecuado para tu caso.
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“El rehabilitador tiene que ser muy preciso: saber cuál es el músculo, cuál es el tendón, cuál es la articulación y cuál es el nervio que está fallando”